
Felipe S. Gutiérrez
"Felipe S.
Gutiérrez opina Justino Hernández
fue un pintor interesante porque intentó con buen éxito
el naturalismo, apegado al modelo y sin idealismos". Egresado
de la academia de San Carlos, Gutiérrez también
fue uno de los retratistas más destacados del siglo XIX.
Prueba de ello
es el magnífico regalo de la señora Susana Robert de
Sánchez Solís, óleo de 216 x 146 centímetros,
recién restaurado, que ocupa un sitio de honor en el
Museo Felipe S. Gutiérrez de la ciudad de Toluca.
Otra ora extraordinaria
de este género pictórico es La amazona de los
Andes, óleo sobre tela 98 x 154 cm. que
escandalizó a sus contemporáneos, debido a que
fue el primer desnudo femenino de la época, cuando la
mayor parte de la pintura que se producía era religiosa
o bucólica.
Gutiérrez
perteneció al claustro académico del antiguo Instituto
Literario de Toluca, donde impartió la cátedra
de Pintura y Dibujo.
Felipe Santiago
Gutiérrez tuvo una vida octogenaria que inició
en Texcoco el 20 de mayo de 1924. Nació en el barrio
de San Pablo y fue hijo del matrimonio formado por el general
Crescencio Gutiérrez y la señora Rosa Cortés.
Su educación
básica estuvo a cargo del profesor José de la
Cruz García, y ya adolescente, a los 16 años, se trasladó
a la ciudad de México para ingresar a la academia de
San Carlos.
Fue la época
de los pintores Nazarenos, dominada ampliamente por la
personalidad del pintor catalán Pelegrín Clavé,
de quien Gutiérrez aprendió los fundamentos del
academismo prevaleciente en Europa.
De su paso por
San Carlos, se conservan dos pinturas que pertenecen a la Universidad
Autónoma del Estado de México y que se encuentran
en comodato en el Museo Gutiérrez: El anuncio de la
muerte de José y La caída de los ángeles
rebeldes, que fueron premiadas en los concursos que organizaba
entre sus alumnos ese plantel.
Felipe S. Gutiérrez
era todavía muy joven 25 años cuando se hizo
cargo de la primera cátedra de Pintura y Dibujo que se
impartió en el Instituto de Toluca, la misma que años
más tarde impartiría Luis Coto.
Felipe Sánchez
Solís cumplía su primer período como director.
Vivía en el viejo edificio institutense, todavía
entonces identificado por el vulgo como El Beaterio.
Fue una época
difícil y turbulenta. La invasión norteamericana
había llegado a Toluca y el Instituto había sido
utilizado como cuartel.
En 1850 año
en que Ignacio Ramírez fue procesado en Toluca, por delitos
de imprenta Felipe S. Gutiérrez, invitado por Sánchez
Solís, llegó al instituto como profesor.
En ese tiempo,
había ingresado al colegio una generación que
llegaría a ser brillante en la vida de México.
José María Velasco, Juan A. Mateos, Gumersindo
Mendoza, Alberto García y Joaquín Alcalde, entre
otros.
La vida del Instituto
se animaba con la presencia de excelentes maestros, como Felipe
Berriozábal en matemáticas; Angel Garmendia en
lenguas clásicas; Ignacio Ramírez en literatura
y derecho canónico
.
Felipe S. Gutiérrez
aún no dejaba su cátedra, el 26 de julio de 1851,
fecha en que el gobernador del estado, don Mariano Riva Palacio,
inauguró los talleres de Litografía y Tipografía,
de los que salieron poco después las primeras publicaciones
institutenses.
El afecto que
el pintor cultivó en aquel tiempo con Felipe Sánchez
Solís y su familia, le inspiró la idea de hacer
retratos del magnífico director y de su esposa, conservados
ambos en el Museo Gutiérrez.
Las primeras enseñanzas
que recibió de Pelegrín Clavé y de otros
pintores nazarenos fueron el punto de partida de la extraordinaria
formación pictórica del maestro texcocano.
En 1869, atraído
por las técnicas de pintura europea, Gutiérrez
viaja a Roma y asiste a la Academia de San Lucas, en donde perfecciona
su dominio del óleo particularmente, y a partir de ello,
en compañía de su compatriota Salomé Pina, también
egresado de San Carlos, funda su propio estudio, en donde tiene
reuniones con artistas españoles e italianos.
De sus numerosos
viajes por el mundo, el artista escribió una bitácora
titulada Viaje de Felipe S. Gutiérrez por México,
Estadios Unidos, Europa y Sudamérica, y sobre su
experiencia profesional, publicó un Tratado del Dibujo
y la Pintura.
Ambos libros resumen
lo fundamental de su experiencia vital y de sus conocimientos
plásticos y ambos reflejan el espíritu didáctico
que acompañó toda su vida, desde aquella su primera cátedra
en el Instituto de Toluca, y que lo llevó a realizar,
entre otras acciones, la fundación de una Escuela de
Pintura que lleva su nombre en la ciudad de Bogotá, Colombia.
Como muralista,
Gutiérrez dejó constancia de su talento en iglesias
de Toluca, Zacatecas y Guanajuato. Como retratista, trabajó
intensamente en Colombia, Chile, Roma y México.
Fue pintor exitoso.
Sus mayores triunfos los obtuvo en México, San Francisco,
Nueva York, París, Roma, Montevideo, Caracas y Santiago
de Chile.
Cumplidos los
70 años, Felipe S. Gutiérrez decidió volver a
su estado natal. Vivió en Toluca varios años y después
se trasladó a Texcoco, en donde murió a la edad
de 80 años, el 4 de abril de 1904.
La Universidad
Autónoma del Estado de México, es poseedora de
seis de sus cuadros, óleos sobre tela, que están
prestados en comodato al Museo Gutiérrez: El Romanito,
El anuncio de la muerte de José, La caída
de los ángeles rebeldes, Jacob bendiciendo a los
hijos de José y retratos de Felipe Sánchez
Solís, director del instituto, y de Luis Madrid,
gobernador del Estado de México.