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Ética institucional y responsabilidad social
La universidad
se proyecta en la calidad de su producción. Una de ellas es
la tesis que los estudiantes realizan como parte de su formación
académica o profesional. Este trabajo es entregado a la sociedad
como demostración de la capacidad adquirida durante su estancia
universitaria. La universidad avala así, al otorgar el grado
o el título, la competencia del egresado para que la sociedad
lo reciba con confianza.
Para lograr tal objetivo es necesario colocar adecuadamente
la tesis en el conjunto de las actividades académicas. Existe
una relación directa entre la calidad de la tesis y la calidad
de los estudios anteriores, por lo que la acción académica
consistirá en elevar el nivel de tales estudios más bien que
la de disminuir las exigencias institucionales para la tesis.
La tesis forma parte, y es una parte muy significativa, del
desarrollo académico de un estudiante. Es el momento, tal
vez sea el único, en el que tiene que reflexionar acerca de
algunos problemas y tomar sus propias decisiones. Ahí reside
la vinculación entre la formación académica y el ejercicio
profesional: la autonomía de pensamiento. Además es el mecanismo
que comprueba ante la sociedad que el egresado es capaz de
reflexionar acerca de alguna problemática, de argumentar sus
decisiones y expresar ideas por escrito de manera lógica y
coherente.
En el contexto de una universidad en la que también está la
dimensión de la formación profesional, debemos entender la
tesis como la última etapa de una educación formal que acredite
al estudiante como universitario académico y a la propia institución
como universidad auténtica.
Más aún, en la actualidad se dan casos de instituciones donde
se imparten los estudios avanzados en las que los académicos
exigen a los candidatos presentar su tesis profesional para
ser analizada. Se observará así la calidad de la tesis para
detectar las habilidades desarrolladas por los aspirantes
y su capacidad de investigación.
Este cambio conducirá en el futuro a distinguir oficialmente
entre una tesis académica y una tesis de compilación para
el ejercicio profesional. Como esto es ya previsible, es conveniente
que los estudiantes actuales estén conscientes de esta distinción
en el momento de iniciar el proceso de titulación, si piensan
aspirar a los estudios avanzados.
Si este cambio se consolida, debemos reconocer que el aval
de un grado académico pasa de la institución que otorga el
título a la sociedad que utiliza los servicios de nuestros
egresados. En este sentido es previsible que una institución
que ofrece estudios de doctorado exija cierto perfil en la
formación de los estudiantes de maestría.
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