Requisitos académicos personales

En esta parte nos referiremos a los requisitos subjetivos del sustentante de la tesis. Se trata de los aspectos personales.

Madurez intelectual

Dentro del proyecto académico universitario se requiere que el estudiante vaya alcanzando la madurez intelectual que le permita asimilar por cuenta propia el conocimiento que se le ha propuesto. La madurez intelectual consiste en la asimilación, apropiación y expresión del conocimiento adquirido. A nivel universitario la preparación ha de orientarse en vistas a la producción de un trabajo creativo. No basta con que el estudiante retenga los conocimientos y sea capaz de exponerlos en un examen, sino es necesario que este conocimiento lo haga suyo y lo exprese bajo la fórmula «yo pienso que...», lugar donde él imprime su característica personal. Es aquí donde principalmente cobra fuerza la capacidad de investigar que se hace expresión viva en la voluntad de saber. Por eso la formación de actitudes y hábitos en el estudiante debe orientarse hacia la inserción en el proceso de investigación. Si pretendemos la formación de un pensamiento libre, plural y crítico éste no se alcanza mediante el aprendizaje de los contenidos programáticos en la clase, sino a través de la aventura en la búsqueda de nuevos conocimientos.

Ingresar en el ámbito universitario es resolverse a conjugar el estudio, la investigación y la elección de un tema que nos permita expresar el grado de madurez intelectual que hemos alcanzado en esta área específica del conocimiento. Por eso la tesis es causa de gran satisfacción al ver plasmado en ella el producto de nuestros años de formación. Por tal motivo, no hay razón para hacer una tesis que no sea expresión de nuestra propia capacidad reflexiva. Ella lleva impresa nuestra huella personal.

Creatividad

Si la tesis consiste en la expresión de una idea propia (creatividad) adquirida y madurada a través del proceso de la reflexión e indagación, hemos de evitar que este quehacer propio del universitario, en su sentido riguroso, se convierta en una simple compilación de ideas de otros autores sin alguna aportación personal. En este sentido podemos entender que el trabajo de tesis es fruto de un procedimiento formal de investigación. Hemos de resaltar, por lo tanto, que se trata de un ejercicio originario de quien se atreve a exponer su propio pensamiento.

Esta forma de concebir la investigación de ninguna manera olvida o anula los conocimientos anteriores, pues a partir de ellos se es capaz de proponer aspectos distintos y novedosos. Así, este trabajo de tesis no sólo contribuye al desarrollo y avance de la ciencia, sino que además se enriquece por la visión personal y cultural del investigador. Es dentro de esta perspectiva que nuestra máxima casa de estudios se convierte en aval del conocimiento expuesto en el trabajo de investigación. La tesis es así un trabajo donde el sustentante va adquiriendo y mostrando su propia madurez en la investigación científica. Cabe aquí mencionar, que existe una gran diferencia entre la tesis de licenciatura, de maestría y de doctorado como fruto de la investigación.

Precisamente, hemos de comprender que el medio que la universidad nos ofrece para demostrar públicamente, tanto a la comunidad universitaria como a la sociedad, nuestra capacidad de investigación es la opción terminal, en donde se conjuntan nuestra capacidad reflexiva, de lectura, escritura y expresión. En estos términos, el trabajo de tesis cobra una significación absolutamente distinta de las consideraciones que de ella se hacen cuando se convierte en un requisito puramente administrativo. En ella cada sustentante manifiesta su propia formación académica.

Nuestra opción consciente por la vida universitaria nos impele a pensar en nuestras capacidades, aptitudes y compromisos para la realización de nuestro proyecto académico. A sabiendas de que la universidad es esencialmente una comunidad académica, no se justifica el propiciar un espíritu de sobrevivencia o de adaptación al espacio físico, reglamentario o formal de la «vida universitaria», ni siquiera el cumplimiento satisfactorio de los «requisitos formales académicos», sino se pretende despertar y promover la imaginación creadora que se proyecte en busca de nuevos conocimientos.

Hablar de requisitos personales que distinguen al estudiante universitario nos exige resaltar el término de académicos para no confundirlos con las habilidades prácticas, manuales o técnicas de las que se ocupan otras instituciones orientadas a este tipo de formación. Sin embargo, en nuestro contexto, no podemos descartar que la universidad también tiene que formar buenos profesionales, sin que por ello su labor se agote ahí, sino que su signo distintivo ha de ser la formación académica.

Procedimiento metódico

Aunado a la capacidad de investigar se encuentra la de organizar metódicamente los conocimientos que, tomados como requisitos personales, favorecen la culminación de este trabajo. La elección del tema debe corresponder a los intereses fundamentales del tesista, de modo que se sienta realmente comprometido con su trabajo. La determinación específica del tema debe estar orientado a la originalidad y aportación para su área del conocimiento, evitando la pura repetición. La asequibilidad a las fuentes de información dependerá de que éstas estén al alcance de la capacidad intelectual y cultural del tesista, lo que le facilitará la organización de su material. En fin, el requisito fundamental es que solamente se aventure a hacer una tesis quien tenga capacidad para hacerla, es decir, capacidad para investigar y organizar metódicamente los conocimientos. El trabajo de tesis es un tema de investigación fundamentado sobre una documentación (sea teórica o de campo). Por ello surge aquí la necesidad de que los programas incluyan la investigación de manera formal desde el inicio de la carrera. Mediante la lectura, comentarios, críticas y análisis de textos los estudiantes tendrán desde los primeros semestres la oportunidad de elaborar ensayos breves que les ejerciten en esta tarea de investigación.

Capacidad teorética

Otro de los aspectos importantes dentro de los requisitos académicos personales es la capacidad teorética. El estudiante universitario ha de tener la capacidad para elaborar un trabajo rigurosamente teórico que le permita, por lo tanto, relacionar su tema con otros aspectos del conocimiento (diversidad de los objetos), con el contexto social en el que vive o al que hace referencia y lanzar prospectivas prácticas (de aplicación concreta, si su trabajo así se lo exige o se lo permite). La investigación no ha de estar desconectada del contexto social que es lo que sostiene el interés del estudiante en su desarrollo y el deseo de su conclusión.

Umberto Eco, al hablar del trabajo de tesis, dirigiéndose a todos los estudiantes universitarios que se han decidido por la vida universitaria les hace algunas exhortaciones para que consideren que ellos siempre tienen la posibilidad de hacer una tesis digna, aun encontrándose en las situaciones más difíciles, por lo que es urgente recuperar el sentido positivo de la tesis, que no consiste ciertamente en una «cosecha de nociones», sino ha de ser una «elaboración crítica» propia de su formación académica, de tal modo que en el futuro esto les permita descubrir, afrontar y tratar los problemas que se les presenten de un modo sistemático y metódico.

En algunos casos se discute si a nivel de licenciatura es válida o suficiente una tesis de compilación, por lo cual es conveniente aclarar que no se trata simplemente de una mera recolección y ordenamiento de información leída, pues aun la llamada tesis de compilación debe ir acompañada de una revisión crítica de la literatura existente y ordenarla de tal forma que proporcione una visión completa sobre el tema o campo de especialización. Ello nos hace pensar que en el trabajo de investigación (tesis), del grado que sea, no se puede omitir nuestra actitud crítica y argumentación ordenada. El saber pensar con rigurosidad nos conduce al desarrollo de un trabajo intelectual sistemático y consistentemente argumentado.

Lectura crítica

El trabajo de tesis ha de ir respaldado por una lectura asidua. Se requiere, por tanto, de lectores que gusten y tengan el hábito de la lectura. No es suficiente con leer, es preciso aprender a leer con espíritu analítico y crítico, por eso tenemos que saber qué leer y cómo leer. De esta manera seremos capaces de plasmar nuestro propio pensamiento.

Para la guía de la lectura existen dos principios rectores, dependientes cada uno de su propio objetivo, ellos son: para una lectura informativa non multum sed multa; para una lectura formativa non multa sed multum. El primero nos ofrece un panorama general (necesario) acerca del tema que pretendemos investigar. En él se contempla el ambiente histórico, social, político, económico y sobre todo el ambiente ideológico (literario, religioso, artístico) que generalmente es acompañado de una lectura rápida, de captación de ideas globales y de las partes más relevantes. El segundo nos introduce en la problemática fundamental de nuestra investigación. Como se podrá observar este segundo aspecto es más importante para la elaboración de nuestra tesis. La lectura aquí será pausada, de modo que nos permita comprender, analizar, criticar, interpretar y aplicar estos conocimientos. Esta lectura agudiza nuestra inteligencia e inmediatamente nos remite a preguntas tales como ¿qué significa tal concepto? ¿qué pretende decir el autor en este texto? ¿qué es lo que persigue o cuál es su objetivo? y como éstas otras preguntas más, que nos capacitan para adoptar una actitud crítica frente a lo que leemos. Por eso los textos densos nos exigen este tipo de lectura a la vez que estimulan nuestra inteligencia a una mayor reflexión. Una mala lectura o una lectura precipitada no asegura la buena «calidad» de un trabajo, antes bien dejará ver sus limitaciones.

Por ello, para la elaboración de un trabajo de tesis se requiere que el estudiante, de la lectura que hace, sepa tomar los datos relevantes para su investigación. Hay que tomar en cuenta que este aprendizaje no se logra de un día para otro, sino que es producto de todo el proceso de su formación. Por eso, para adquirir esta habilidad y capacidad se le pide que durante toda la carrera haga ensayos de síntesis, comentarios y críticas de los temas o autores leídos. De esta forma vamos aprendiendo a explorar los conocimientos. Hablar de datos relevantes es referirse a ideas centrales, sustanciales o, también, a críticas acusiantes. Por eso todo este trabajo de tesis debe ir acompañado por un asesor que anime, oriente y/o corrija las desviaciones del tema.

Escritura

Todos sabemos del problema que hemos de afrontar cuando tenemos que escribir una tesis. También estamos conscientes de la necesidad de escribir correctamente lo que queremos decir. Sin embargo, esta habilidad no se obtiene sino a través del ejercicio constante. Por eso debemos ejercitarnos durante toda nuestra formación académica escribiendo, redactando y corrigiendo cada uno de los ensayos que tenemos la oportunidad de elaborar.

Unido a las habilidades anteriores se requiere también saber elegir la bibliografía adecuada para el desarrollo completo del tema que se ha decidido investigar. El saber seleccionar la bibliografía apropiada sólo es posible si tenemos familiaridad con las bibliotecas y hemerotecas que es donde se encuentra el material atinente para la investigación, y nos evita la pérdida inútil de tiempo. Para lo cual se recomienda leer el artículo o el autor más reciente respecto al tema que estamos investigando.

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Fecha de Actualización: 04/12/03
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