Requisitos académicos institucionales

El tema de los requisitos académicos comprende fundamentalmente dos partes: la institucional y la personal.
A la institucional le corresponde organizar su propia infraestructura, es decir, edificios, espacios, bibliotecas, laboratorios, computadoras, planes de estudio y administración. Sin embargo, su función no se agota ahí. A ella le compete fundamentalmente aportar los elementos necesarios para el desarrollo de la formación académica que es de lo que nos ocuparemos en especial en este apartado.

Si tomamos en consideración que la vida universitaria es ante todo un camino académico que culmina, en su primera etapa, con la tesis de licenciatura, que es una práctica de investigación, entonces es a la universidad a quien le corresponde proporcionar los medios adecuados para que este proceso llegue a su culminación.

La reglamentación

El proceso para la realización de una tesis se encuentra normado institucionalmente en un reglamento o manual de titulación. En este documento se precisan y explicitan los modos y caminos para obtener un título, aspectos de tiempo, espacio, actividades y relaciones entre los sujetos que intervienen a lo largo del proceso de titulación.

En este sentido es importante mencionar que este reglamento tiene una función doble. Por una parte, es un marco legal y, por otra, es, implícitamente, un marco ético. Para el segundo caso, el reglamento es el lugar donde se objetivan los valores generales que guían el quehacer y la vida de la Universidad.

Aquí aparece un problema, considerando las dos funciones antes mencionadas: ¿cómo hacer para que dicho reglamento, sea un instrumento que preserve y mantenga los valores universitarios a la vez que regule en forma eficiente el proceso de titulación?

Es por ello que la ética constituye una parte fundamental, pues es desde los valores universitarios donde se establecen los parámetros que guiarán los mecanismos administrativos y académicos necesarios para la elaboración de la tesis.

Los valores universitarios se orientan hacia la definición de la misión y sentido de la Universidad: su ser y deber ser. Los cuales, encauzan la conducta de los diversos actores universitarios. Este reglamento debe tener como base dos valores universitarios principales: la búsqueda y propagación de la verdad, haciendo de la institución el ejecutor imparcial de las reglas que guíen el proceso en su totalidad. Y, el servicio a la sociedad como una de sus funciones esenciales pues el interés que guía la investigación en la elaboración de una tesis debe proporcionar soluciones a problemas particulares desde un marco teórico determinado y brindar alguna aportación científica (característica fundamental del doctorado), que contribuya al desarrollo y bienestar de la sociedad.

Si bien es cierto que el tiempo que necesita un alumno para la realización de la tesis depende del grado de avance que presente el trabajo, no se puede negar que la lectura y análisis que realiza el asesor también requiere de un período específico, determinando que condiciona el proceso de titulación. Por tal motivo, es necesario que en el reglamento se establezcan períodos de tiempo para la revisión y entrega de observaciones por parte del personal académico (lo que favorecerá la realización y culminación del trabajo de investigación). Esto no significa que la universidad esté atentando contra la libertad del catedrático, sino la determinación de un período máximo de tiempo para que el catedrático emita su opinión sobre algún escrito, lo que hace del proceso una actividad académica universitaria imparcial y clara para todos los trabajos presentados por los tesistas.

Libertad de investigación y expresión

La universidad debe cuidar y fomentar la tolerancia al desacuerdo y diversidad de ideas y opiniones, al reconocer que el asesor y los revisores tienen la capacidad intelectual de distinguir la calidad de un argumento en una disciplina, ya que existe una diferencia clara entre el contenido de una disciplina y sus niveles de juicio sobre ella. Las observaciones que se hacen a un trabajo de tesis se basan, únicamente, en lo que compete a la disciplina y no en la opinión que se tenga de ella, es decir, dejando fuera las predisposiciones y los prejuicios personales.

Esto no significa que la misma universidad sea la que coarte la libertad de investigación o establezca una ideología oficial; por el contrario, a ella le compete defender y promover la libertad para disentir sobre cualquier argumento, tomando como único límite, la incansable búsqueda y propagación de la verdad.

La formación del alumno universitario, por tanto, debe cultivar valores y conductas inherentes a la libertad, entre las cuales están la integración, la originalidad y la capacidad crítica. La primera entendida como la forma en que los diferentes tipos de entendimiento penetran en las esferas del conocimiento, es decir, los diferentes modos de organizar la experiencia, pero no de manera parcial y aislada, sino a través de una integración entre ellos. Es la capacidad de una persona de ver lo que está haciendo o lo que está ocurriendo en el entorno desde diferentes perspectivas.

La segunda, la originalidad entendida como la capacidad de productividad creativa y auténtica que lo conduce a no imitar a otros o conformarse con los roles sociales preestablecidos, esto implica que cada persona debe encontrar su propio camino en relación a su experiencia y descubrimientos, es decir, aprender a ser ella misma.

En relación con la crítica, ésta es una actitud que consiste en rechazar o aceptar lo que se oye en función de la razón, lo importante entonces es el incentivar la capacidad de razonamiento crítico-argumentativo.

Concluyamos diciendo que la emisión de un título por parte de la universidad es considerado como la consecuencia natural y el evento final que conlleva una carrera en los niveles de licenciatura, maestría y doctorado.

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Fecha de Actualización: 04/12/03
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