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Cómo tratar el plagio
Cuerpo
Académico de Ética de la UAEM
Octubre de 2002
¿Qué
es el plagio?
“El plagio es el hecho de copiar o imitar fraudulentamente
una obra ajena; particularmente, una obra literaria o artística”
. Es una falta moral que puede llegar a ser grave dadas
las condiciones que envuelven el caso: la importancia de
la persona que plagia, la calidad del documento plagiado,
la dificultad de reconocerlo, la cantidad de material plagiado
son varias de las circunstancias que darán al plagio la
medida de su gravedad. En el medio educativo, escuelas primarias
y hasta universidad, el plagio siempre es grave porque va
precisamente contra una de las normas que dan la esencia
a la educación: la búsqueda de la verdad y de la justicia,
porque roba ideas, imágenes, proyectos a otro. Esta dimensión
es desconocida por muchos que ven en esta práctica una falta
menor que se justifica sencillamente. Es importante mostrar,
instruir y educar para que el plagio sea desterrado de las
malas prácticas de la vida estudiantil.
¿Por
qué ocurre el plagio?
Encontrar una respuesta tentativa a esta pregunta puede
conducirnos hacia soluciones diferentes de acuerdo a las
causes encontradas. Varias son las causas que originan esta
falta. La pobreza intelectual o de creación ante la exigencia
de producir un trabajo conduce a la copia de un trabajo
semejante producido por otro. La pereza intelectual conduce
al mismo resultado. Una razón moral (o inmoral) que es la
simple falta de respeto por el otro es otra de las causas
que encaminan hacia al plagio.
¿Es
el plagio una falta común?
Sí, lo es. Pero no es una razón suficiente para dejar de
lado esta lacra social. Más aun, parece que la generalización
del uso de Internet desde la escuela primaria ha producido
un crecimiento significativo del plagio. Los niños plagian
textos extraídos de las páginas de Internet. Encontramos
este mismo fenómeno en las escuelas secundarias, preparatorias
y, desgraciadamente, también en la facultad y el posgrado
y hasta en los trabajos de tesis. El mal se ha extendido
hacia todos los acimutes. Esta generalización del problema
pone a los educadores ante una cuestión difícil: ¿cómo erradicar
o cómo corregir el plagio o cómo, en algunos casos, castigar
al plagiario? Problema ético que debemos abordar e intentar
resolver con algunas soluciones educativas y punitivas.
¿Cómo
reconocer el plagio?
Para el maestro, más en estudios avanzados, no es fácil
detectar el plagio. Es tanta la literatura accesible, son
tantas las páginas de Internet que el profesor no puede
estar informado al detalle de todas las posibilidades de
plagio. Cuando el educador sospecha el plagio, por ejemplo,
porque el alumno cita a autores que no se leen en la materia
o a autores demasiado difíciles para él o que sólo son publicados
en otros idiomas que el alumno no domina, ¿qué hacer? Una
primera acción es ciertamente asegurarse de que existe tal
falta. Uno de los mecanismos puede ser el solicitar al estudiante
la bibliografía citada en su trabajo. Si hay plagio, probablemente,
no tendrá tales documentos y deberá reconocer que copió
un trabajo ya publicado. Otra puede ser solicitar la traducción
de uno o dos párrafos de una obra citada en otro idioma.
La imaginación del maestro-educador le indicará otras opciones
Aquí es donde, de nuevo, es oportuno pensar en el intercambio
académico entre los docentes e investigadores para alcanzar
metas más altas de educación y preparación para la vida.
Acciones
que pueden llevarse a cabo
La primera acción es ciertamente educativa. Desde la primera
infancia, la escuela primaria debe crear un ambiente de
creatividad donde el niño aprenderá a pensar por sí solo.
Pensar es una actividad que no es excesivamente difícil
pero a la que no se nos educa. Más adelante los educadores
deberán recurrir a métodos didácticos como es el copiar
efectivamente un texto y comentarlo. De esta forma se distingue
claramente en la mente del estudiante la función y el lugar
que ocupan estas dos facetas del aprendizaje. La copia de
un texto puede hacerse más formativa cuando el alumno debe
traducir el texto y luego añadir su comentario. Convendría
que en todos los programas de los cursos apareciera una
nota acerca de esta falta. Por ejemplo sugerimos el texto
siguiente extraído de la tradición académica de Gran Bretaña:
“¿Qué es el plagio? Es otro nombre dado a la trampa y el
mayor pecado académico. El plagio es la práctica de utilizar
la palabras de otro y hacerlas pasar como suya. Si Ud. cita
algo como una oración palabra por palabra, debe poner las
comillas y hacer la referencia correspondiente. Si siente
la tentación de parafrasear una fuente (por ejemplo cambiando
sólo las palabras difíciles o ordenando de nuevo la oración),
resista la tentación. Si Ud. considera que alguien ha expresado
una idea de tal suerte que no puede ser mejorada, entonces
póngala entre comillas, aun si son seis o más frases. Si
tiene más de un caso en el que debe poner entre comillas
en un ensayo, entonces Ud. no está haciendo bien su trabajo
y requiere pensar más acerca de lo que está haciendo” .
Cuando nos encontramos con el plagio, la primera acción
es de relación personal. Un diálogo debe establecerse entre
el educando y el profesor. En este diálogo aparecerán los
valores éticos y las razones por las que el plagio no debe
existir. El educador mostrará también que puede haber una
debilidad intelectual o de la voluntad que deberá ser subsanada.
Es la ocasión para el maestro conducir más eficientemente
al alumno a su verdadero desarrollo. Cuando la acción plagiaria
se repite, hay que pasar al castigo. Camino que debería
evitarse porque es el menos educativo, pero la falta demanda
una reparación. El castigo puede ser personal: copiar cierto
número de páginas, de preferencia aquellas que se refieran
a los valores, porque así se produce una reflexión sobre
la ética; puede ser social cuando la falta es muy grave,
hacer que la comisión de honor y justicia de la facultad
o escuela tome cartas en el asunto. Tal comisión juzgará
lo que corresponde y puede incluir la expulsión del plantel
dada la gravedad del plagio en sí o de la falta específica.
Dimensión
legal del plagio
La protección jurídica de la creación intelectual es un
tema que ha ido tomando relevancia, ya que es cada vez mayor
la conciencia social de que el autor debe obtener un beneficio
económico de ello, pero además se debe cuidar su obra de
posibles alteraciones, agregándose los derechos morales
que el autor al respecto tiene de esta manera, existen diversos
acuerdos internacionales a través de los cuales se ha ido
presionando a los países a establecer reglas claras de protección
a la propiedad intelectual. El artículo 2 del Convenio que
establece la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual
(OMPI) la define como aquellos “...derechos relativos a
las obras literarias, artísticas y científicas a las interpretaciones
de los artistas intérpretes y a las ejecuciones de los artistas
ejecutantes, a los fonogramas y a las emisiones de radiodifusión,
a las invenciones en todos los campos de la actividad humana,
a los descubrimientos científicos, a los dibujos y modelos
industriales, a las marcas de fábrica, de comercio y de
servicio, así como a los nombres y denominaciones comerciales,
a la protección contra la competencia desleal y todos los
demás derechos relativos a la actividad intelectual en los
terrenos industrial, científico, literario y artístico."
La propiedad intelectual es también llamada derecho de autor
y se distingue de la propiedad industrial. En nuestro país,
el Código Penal Federal contempla ya dos delitos al respecto:
Violaciones contra la Ley Federal de Derechos de Autor y
Violaciones a la Ley de Fomento y Protección a la Propiedad
Industrial; sin embargo, ellos van dirigidos a castigar
el que alguien haya obtenido un beneficio económico con
la explotaci6n de la obra de otro, encontrando difícil ubicación
en ello el plagio de tesis o trabajos de investigación destinados
a evaluaciones de índole académico, tema que pudiera ser
interesante en el ámbito de estas instituciones educativas.
Específicamente, el artículo 427 del Código Penal Federal
determina que se impondrá prisión de seis meses a seis años
y de trescientos a tres mil días multa a quien publique
a sabiendas una obra substituyendo el nombre del autor por
otro nombre, agregándose a lo anterior lo relativo a la
reparación del daño, persiguiéndose este delito por querella
de parte ofendida. Sobre esto, se considera que independientemente
de que se vaya perfeccionando la legislación penal al respecto,
debe de existir la regulación y posible sanción de situaciones
como éstas, al interior de los organismos académicos. El
Estatuto Universitario de la Universidad Autónoma del Estado
de México reconoce como derecho de sus alumnos ”Gozar del
derecho de autoría o referencia en las investigaciones y
publicaciones en que participe, así como en el uso, publicación
o comercialización de los diseños, materiales, instrumentos
y otros entregados para la evaluación de su conocimiento".
Asimismo, son causales de faltas a la responsabilidad universitaria
para los alumnos, conforme al mismo Estatuto, "Suplantar,
ser suplantado o realizar actos fraudulentos en las evaluaciones
académicas", donde pudiera caber la posibilidad de que el
plagio de la tesis se considerara como un acto fraudulento
de evaluación profesional; sin embargo, a la hora de revisar
el mecanismo de sanción nos encontramos que, en principio,
son dirigidos a alumnos de la Universidad no a los egresados,
aclarándose que, por ejemplo, la suspensión o cancelación
de derechos escolares será posible siempre y cuando no se
haya obtenido el título o grado correspondiente. Como se
puede observar, hace falta regular la protección de derechos
de autor en este ámbito y establecer mecanismos de sanción
que preserven el derecho de audiencia del involucrado, pero
que también hagan efectiva la consecuencia de una acción
fraudulenta ante órganos establecidos para ello, teniéndose
como objetivo principal el garantizar, desde un inicio,
la actuación ética del nuevo profesional. o o o No se trata
de aplicar alguna fórmula de educación o de adiestramiento.
La situación vivida con los plagios merece ser atendida
como problema social y ético. La educación en la familia
y en el escuela es el camino para crear nuevas costumbres.
Sin embargo, a veces es necesario atender casos específicos
de la vida diaria del estudiante y del profesor. Reconozcamos
que ante el plagio nos encontramos desarmados por lo que
estas breves reflexiones pueden ser la ocasión de un debate
más amplio sobre este tema.
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